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Sandro de América: el ídolo popular, cada vez más solo

El nuevo episodio de la miniserie Sandro de América, que encuentra a Marco Antonio Caponi en la piel del ídolo musical, sigue poniendo el acento en el duro momento personal y profesional que atravesó el músico a comienzos de los ’80.

El comienzo del capítulo predice a la perfección esa misma idea. En la primera escena, un Sandro adulto entra al bar que frecuentaba de joven. Allí, le dice a una versión joven de sí mismo, interpretada por Agustín Sullivan: “¿Qué mirás gil?”, reproduciendo un recuerdo de esa época. Y como sucedió en la realidad, el Vasco (Juan Manuel Alari) es el que termina salvando al Sandro joven. El cantante se despierta, todo era un sueño.

El músico está obsesionado con acercarse a los recuerdos de su juventud, al grupo de amigos y a Valentín Alsina. Y con ese objetivo, Roberto Sánchez sigue confiando en Possi (Santiago Ríos), el nuevo socio con el cual está armando una ambiciosa ópera rock. Pero poco a poco, esa sociedad comienza a mostrar grietas. Oscar (Luis Machín ) averigua que el hombre tiene un dudoso historial de sueldos sin pagar, y le advierte a su representado que podría ser blanco de una estafa, pero Sandro no quiere oírlo. Mientras tanto, la producción de la ópera rock avanza y una señal de alarma se dispara cuando el director de la obra le comenta al protagonista que Possi no está pagándole a nadie. Roberto increpa a su socio, pero todo queda en la nada.

Con respecto a su vida sentimental, Sandro afianza su relación con Reyna Russ (Lali Espósito ), al punto que el músico decide organizar una cena para que ella conozca a su madre. Pero la situación no sale del todo bien. Nina (Paula Rasenberg) nuevamente no aprueba a la mujer que su hijo eligió, y luego de una comida muy tensa, intempestivamente decide retirarse y dejar sola a la pareja. Claro que el vínculo no duraría mucho más, porque luego de verse relegada en varias oportunidades, Reyna no pierde tiempo y elige cortar su relación con Sandro.

En las últimas escenas del episodio, estalla la bomba: el proyecto de la ópera rock se desmorona porque Possi no pagó los sueldos. A pesar de recibir una gigantesca cantidad de cheques, el productor jamás habilitó que ninguno de los empleados de la obra cobrara el dinero que le correspondía. En esa escena, mención aparte merece el breve papel del actor Edgardo Nieva, recordado por su papel como Gática, el Mono, que en esta serie interpreta al dueño del teatro en el cual Sandro ensayaba su ópera rock.

Finalmente Sandro va a la casa de Possi y ahí descubre que se fugó a otro país. En ese momento, él se da cuenta que sucedió lo que todos le habían advertido: el hombre lo estafó. Con la moral por el suelo, Roberto va a ver a Oscar para admitir su error, pero su representante no lo recibe con los brazos abiertos, y le comunica que a partir de ahí solo los unirán los negocios, porque la amistad llegó a su fin. Sin amigos, sin representante, sin pareja, sin desafíos profesionales y con una madre que necesita cuidados, Sandro se encuentra aislado y atravesando uno de los momentos más desalentadores de su vida privada y profesional.

Ronda Vida 106.7

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