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La reforma tiene cara de mujer

Editorial. En tiempos en que la “cuestión de género” ocupa la centralidad de lo “políticamente correcto”, la contienda electoral 2019 parecía renga en relación con consagrar la paridad (fifty fifty) de hombres y mujeres.

 

Por el lado del radicalismo universitario, Corral, Barletta y mete su calva Cantard; desde “el otro” radicalismo -o, más bien uno de los otros- lo hacía Pullaro, que parece tener una suela de tatuaje en la nalga izquierda, para lo que debería retirarse con cierta premura del gabinete para hacer de oposición oficialista dentro del FCyS, de cara a una posible constituyente 2018. Por el PRO fundacional, aparece la figura de Roy Molinas, el bello que no es durmiente. Laspina, que siempre está ahí para lo que mande servir, y en el peronismo las voces del secreto ya no lo son tal.

Perotti número puesto a la Casa Gris, pero con la tintura amarilla en el bolsillo. Rossi, fiel a su costumbre de cantar “falta envido” con 23, sólo por el gusto a “hacer perder”. Pero faltaban mujeres.

Y ahí está su círculo íntimo, preparando el alcohol de quemar, mojando la mecha y probando la resistencia del papel mallé para lanzar el globo de ensayo con la intención de ver si todavía la ve el electorado luego de aquel triunfo fenomenal -encabezando la lista a diputados provinciales-, que le diera vida al kirchnerismo santafesino y sustento al acuerdo local con el socialismo. Le costó parte de su vida política a la Bielsa, que secundó el último gobierno de Obeid; pero -como en el fútbol- al final del torneo se verá si el empate que obtuvo con su renuncia a la banca es un punto ganado o dos perdidos.

La trayectoria de María Eugenia Bielsa se mantuvo inmaculada sin una sola mancha en su curriculum, en medio de tantos prontuariados y procesados.

Esto es un punto fuerte de cualquier candidato, pero también lo hace impredecible para los políticos profesionales. Más aún para los CEOS burócratas del Partido Justicialista, el peronismo de pedriguee y las inferiores kirchneristas que esperan saltar del banco -el de suplentes- hacia la cancha.

Como arquitecta que es, Bielsa sabe que sus cimientos son fuertes, las paredes de 45 con hierro reforzado, apuntalan la construcción, pero a su proyecto le faltan los detalles. Y para los detalles, aberturas, sanitarios y griferías. Hace falta plata y aparato que es lo que no tiene, si bien cuenta con un hermano aparato y con plata que, para el caso, no es lo mismo porque esto no es fútbol.

Ocurre que Lifschitz, con su pretendida reforma constitucional, hizo del presente año, 2018, un año potencialmente electoral. De prosperar la ley de reforma, habría elecciones de constituyentes y también reparto de golosinas que puede ser para acopiar en vías a endulzar el 2019 o una oportunidad para los insaciables que no temen a la diabetes y no hospedan un sapo en su barriga. Si la reforma sigue su curso habrá dulces, figuritas y cotillón para la política, o mejor dicho, para los políticos que por supuesto, pagaremos -como es debido- nosotros. O ustedes, según el viento.

Y en esto del género que no es, precisamente, tela para cortar, aparece un dato omitido por el 50 % de las santafesinas en general y en particular por aquellas que se manifiestan feministas, aunque siguen acatando el verticalismo patriarcal que reina en sus partidos y espacios políticos.

La Carta Magna provincial que rige el derecho y la organización de todo el Estado, su redacción y el consenso acordado en 1962 para que se promulgue, cuenta con el 0,6 % de representación femenina entre los constituyentes que levantaron su mano. Desde su forma, hasta su contenido tiene un fuerte contenido sexista que, de por sí, sería motivo suficiente para justificar su modificación.

Olga A. de Foschi, fue la única constituyente rodeada de 59 diputados varones. No sabemos su apellido, porque aun siendo congresal, había pasado a ser “de” un tal Foschi que era su marido.

Feminista o femenina, cualquier intervención sobre la estructura jurídica, política y social, que se haga sobre lo establecido, tendrá el aroma y la sensibilidad impresa de la mujer. La corriente general, va hacia ese mar -irremediablemente- por lo que es inaudito imaginar la discusión de espacios de poder -formal- sin un fuerte contenido de género.

Por eso es que no delira María Eugenia Bielsa cuando amaga en su candidatura y lo hace ahora para no llegar tarde al reparto “constituyente”.

Como lo hace Rodenas, lo puede imaginar Fein y lo podría pretender Ciciliani. Son mujeres, no tienen piso ni techo de empatía electoral, Bielsa les podría sacar un cuerpo por el grado de conocimiento que posee como, así también, tener la medalla de haber sido víctima del rossismo kirchnerista y mantener “buena vibra” con CFK, aunque Cristina no terminó de comprender la sororidad como un elemento de poder a la hora de sostener a su par.

Ronda Vida 106.7

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