“He visto el deseo de la gente de verme campeón”

Sorprende, siempre sorprende. Mientras el prodigio de los goles se sostiene, Lionel Messi saca un conejo tras otro de la galera, como el gol número 500 con la camiseta azulgrana número 10, conquistado para asegurar un nuevo triunfo; el inesperado bailecito que improvisó para celebrarlo, o sus últimas declaraciones: “He visto por todas partes del mundo las ganas de la gente de que sea un Mundial bueno para mí, que se nos dé, el deseo de verme campeón”, afirmó en la entrevista que en Barcelona le concedió a Luis Majul, reproducida anoche en “La Cornisa”, el programa que el periodista conduce en América.

El astro considera “impresionante” esa empatía global: “En cualquier parte del mundo están esperando que Argentina sea campeón y que se me dé a mí”.

Messi tocó una serie de temas relacionados con el Mundial de Rusia, la selección, su vida cotidiana y su familia, recientemente ampliada con el nacimiento de Ciro, su tercer hijo: “Es lo que más te hace olvidar de todo y de mantenerte al margen, no solo de lo que se dice del Mundial sino de todo en general, de lo deportivo. Estar con mis hijos, con mi mujer, con mi familia, hace que todo lo demás sea secundario. Hay cosas mucho más importantes que un resultado.”.

“El fútbol está lleno de sorpresas: es un deporte donde pasan muchísimas cosas, en donde no siempre gana el mejor (.) Ya aprendí a convivir con eso y a saber que no siempre se puede ganar y que una vez que se termina eso hay otras cosas”.

Foto: La Nación

Este Messi de 30 años, que lleva una década al máximo nivel en Barcelona, que no deja records sin pulverizar y que sabe perfectamente cómo calibrarse, también puso de manifiesto en la entrevista los límites de su evolución como futbolista: “Por ahí antes agarraba la pelota y hacia mi jugada o intentaba hacer mi jugada. Hoy intento hacer jugar más al equipo, que pase la pelota más por mí y no ser tan definidor, tan ‘egoísta’; buscar siempre cerca del área una mejor opción, tirarme un poco más atrás y desde ahí intentar manejar el juego, intento mover más el equipo desde otra posición, de otro lugar”. Esos avances que le brindó la experiencia no lo volvieron más remolón. “Sigo corriendo igual que lo hice siempre pero de diferente manera”.

El astro está convencido de que “los goles tapan todo”, pero que “jugar bien o mal no pasa por ahí”, por convertir. “Yo sé cuándo juego bien o cuando juego mal -le aseguró a Majul-. No pasa por los goles, sino por el estar bien dentro de la cancha, el tener participación, el de tocar muchas pelotas, el de decidir bien, el de no perder pelota. A veces, he hecho goles y he tenido partidos malos”.

Muchos hinchas le reprocharon sus actuaciones en las finales perdidas y Messi cree que, a propósito de ese reclamo y más allá de su injusticia, el de Rusia podría ser su último Mundial. “Es un poco lo que sentimos toda esta camada que viene jugando el último tiempo –explicó–.Es un poco también lo que nos hizo sentir la gente, ¿no?, parece ser que haber llegado a tres finales no sirve de nada”.

Aceptó que es consciente del peso de su palabra: “Sé que, cuando hablo, digo cosas que pueden repercutir en todos lados y se pueden interpretar, dependa que diga, de muchísimas maneras. Por eso intento no meterme en líos. Intento cuidarme con lo que digo para no generar ningún tipo de confusión”.

Contó que no va al psicólogo (“todo lo que me pasa lo hablo con mi familia, con mi mujer, mi papá, mi mamá, mis hermanos, son los que siempre están y los que saben todo”), que ya no vomita más en la cancha (“me acomodé; como de todo, ordenado pero bien, antes comía chocolate, alfajores, galletitas, gaseosas”), que “de vez en cuando” toma una copa de vino (“no pasa nada”), que no sabe qué hará cuando deje el fútbol (“no sé ni siquiera dónde vamos a vivir en ese momento”) y reveló lo mucho que le duele la situación de la Argentina aquejada por la inseguridad.

“La sufro. Pienso en volver a Rosario y poder disfrutar de mi ciudad como no lo hice cuando era chiquito porque me tocó venir para acá”, señaló. “Pero me preocupa el tema de la inseguridad, que te maten por un reloj, por una bicicleta, por una moto”. Luego reflexionó: “Robos hay en todos lados pero no poder salir a caminar porque estás perseguido porque te pueden robar o hacerte algo malo. Es una locura. Sé que hay muchos más problemas en la Argentina pero creo que esos es lo primordial, poder vivir con tranquilidad, poder disfrutar de salir a pasear.”. Pero se ilusionó con la posibilidad de un cambio en la materia: “Nosotros, los argentinos, cuando hemos pasado necesidades y nos hemos juntado, hemos conseguido cosas grandiosas”.