Correa, el reformista universitario de Ecuador, en la UNR

Fuente: El Ciudadano

La Universidad Nacional de Rosario le dará este martes el Doctorado Honoris Causa al ex presidente de Ecuador Rafael Correa. El reconocimiento excede afinidades o distancias ideológicas con uno de los referentes de los gobiernos progresistas de la región en la década pasada. A los 100 años de la reforma universitaria parida en Córdoba, es un homenaje a la propia y radical transformación del sistema de educación superior que el  doctor en economía nacido en Guayaquil hace 55 años puso en marcha en su país durante la década en la que ejerció como jefe del Estado. Una serie de cambios que tiene mucho que ver con la Argentina: la Coneau –Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria– asesoró en cuestiones técnicas al gobierno de Quito, y una muestra de los resultados obtenidos lo da el alto número de ecuatorianos recibidos que hoy realizan posgrados en universidades argentinas.

La presencia de Correa en Rosario tendrá su punto más alto este miércoles, a partir de las 18.30: encabezará un acto junto con estudiantes, agrupaciones estudiantiles, organizaciones sociales  y todo aquel que quiera acercarse hasta la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, en la llamada Siberia de Berruti y Riobamba. Allí, las autoridades de la casa de estudios esperan una masiva concurrencia.

“La reforma universitaria de Rafael Correa es una de las más importantes en América latina. La educación superior ecuatoriana es una antes de Correa y otra después. Dio un salto de calidad inconmensurable”, pone en contexto el licenciado Pedro Romero. Es el director del Instituto de Cooperación Latinoamericana (Icla), uno de los impulsores de la invitación al ex mandatario. El docente de la UNR aclara a El Ciudadano que el homenaje no es caprichoso ni singular: se trata del Honoris Causa número 17 que recibe Correa, en la región y en Europa. Lo distintivo es el momento, en el que se recuerda el centenario del movimiento reformista nacido en Córdoba durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen, y los vasos comunicantes de esa tradición con la voluntad del ecuatoriano de revertir la pauperización de la educación superior en su país. Lo hizo pese a las críticas –a derecha e izquierda– y con un esfuerzo económico trascendente. Puso fin al arancelamiento que sólo podían costear las élites, incrementó el presupuesto para la educación superior del 0,8 por ciento del PBI cuando asumió, al 2 por ciento al final de su segundo mandato. Y terminó con los negocios privados armados al calor del retiro del Estado. Las llamadas “universidades garage”, apunta Romero, en su mayoría de gestión privada que contribuyeron por años a la degradación de la calidad académica y que proliferaron durante la década neoliberal de los 90. Correa las evaluó y cerró las que no cumplían con los mínimos estándares del nuevo sistema, reubicando a los alumnos en las nuevas instituciones públicas.

El reconocimiento a esta transformación comandada por el visitante, insiste el director del Icla, traspasa los colores políticos. Romero da una muestra que pinta la idea: hasta el asesor multiterreno del gobierno de Cambiemos, el también ecuatoriano Jaime Durán Barba, deja a Correa al margen de sus críticas a las gestiones progresistas latinoamericanas y, agrega, considera sus tres gestiones presidenciales como “indiscutibles”.

Este martes, a las 18.30, la UNR le dará el doctorado a Correa en el Espacio Cultural Universitario de San Martín 750. Un día después, a la misma hora, la cita principal será en la ciudad universitaria de la zona sur, donde se prevé un ida y vuelta del doctor en Economía, catedrático y líder político con los rosarinos.

Correa cursó la carrera de economía en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, donde obtuvo su título en el año 1987. Continuó su formación en la Universidad Católica de Lovaine la Nueva (Bélgica), de laa que salió con la Maestría de Artes de Economía en 1999. Dos años después, agregaba el Doctorado en Economía por la Universidad de Illinois, en Estados Unidos. Ejerció la docencia en el ámbito universitario hasta que inició su carrera política al asumir como ministro de Economía y Finanzas de su país en 2005. El 15 de enero de 2007 comenzó su primer mandato como presidente, cargo que ejerció durante tres períodos hasta mayo de 2017.